Es difícil definir lo que yo llamo arte objetivo, primero de todo porque atribuyes al arte subjetivo las características del arte objetivo, y segundo porque cuando das con un trabajo de arte objetivo lo pones al mismo nivel que un trabajo de arte subjetivo. Intentaré aclarar mi idea. Tú dices: un artista crea. Yo digo ésto solo en relación al arte objetivo. Con relación al arte subjetivo digo: eso "es creado"con él. No ves la diferencia de estas dos cosas, pero es aquí donde estriba toda la diferencia. Más tarde atribuyes al arte subjetivo una acción invariable, así que esperas que el trabajo de este tipo de arte tenga la misma acción en todas las personas. Crees, por ejemplo, que la marcha funeraria debería provocar en todas las personas tristeza y pensamientos solemnes, que cualquier danza o música, un Komarinsky por ejemplo, provocará pensamientos felices. Pero la realidad no es así en absoluto. Todo depende de la asociación. Si en un día de gran infortunio para mí, escucho una melodía alegre por primera vez, esta melodía evocará en mí tristeza y pensamientos opresivos para el resto de mi vida. Y si un día en el que estoy particularmente feliz escucho una melodía triste, esta melodía evocará siempre pensamientos felices. Y así es con todo.

G. I. Gurdjieff


Primera parte de un tríptico. El paisaje fantasmagórico de roca erosionada que encontré en las inmediaciones de Ruesta me sugirió recrear a un personaje que se nos acerca. La serenidad del entorno es contrarrestada por la presencia de la figura humana que se encuentra con el espectador.

Emilio Utrilla
Una barca y una farola en un pequeño puerto pesquero en Isla Graciosa. Sencillo como el lugar.

Emilio Utrilla
La colección de botellas de la exposición de la fábrica Guinness en Dublín es un motivo irresistible para fotografiar.

Emilio Utrilla
Lo que me gusta de esta serie y de esta imagen es precisamente lo que la separa de ser una buena imagen. A primera vista no se sabe qué es. La fotografía está tomada en el interior de una cueva volcánica; Los Jameos del Agua, en Lanzarote. El resultado de contraste y reflejos nos arroja un resultado sorprendente en la riqueza de textura.

Emilio Utrilla
La trastienda de una ciudad nos muestra su cotidianeidad. Aquello que no aparece en las guías turísticas nos habla de la gente que lo habita, de sus puntos fuertes y sus debilidades. Esta botella encontrada en el dintel de una ventana en la ciudad de Cork son los restos de resaca de la fiesta de Saint Patrick.

Emilio Utrilla
Recorriendo la isla de Tenerife, me encontré con este curioso vehículo. Yo iba de copiloto y ni siquiera hice parar nuestro coche. No lo dudé un instante, saqué la cámara y disparé. El movimiento de nuestra trayectoria en curva y el colorido del coche así como las pequeñas flores en el borde de la imagen, ayudan a dar un tono festivo a la composición.

Emilio Utrilla
Segunda parte de un tríptico. El bosque de columnas que hay en los bajos de la abadía de Saint Michel y sus dimensiones conforman un paisaje sereno aunque oclusivo. El personaje atormentado vagando entre ellos generan una atmósfera que nos transporta a un plano mágico.

Emilio Utrilla
Contraluz de mujer.

Emilio Utrilla
No es espectacular, pero la composición me gustó.

Emilio Utrilla
La composición sugiere bienestar, tranquilidad. Anima a respirar. El bosque de cardo me recuerda los papeles pintados de los años 70 inspirados en motivos dadaistas.

Emilio Utrilla
Esta imagen no pretende destacar especialmente. Simplemente me pareció oportuna.

Emilio Utrilla
Armonía de color y formas del agua retirándose de la arena de la playa

Emilio Utrilla
El contraste de luz que se produce en momentos de tormenta es un auténtico regalo de la naturaleza.
En este caso, el carácter propio de las construcciones rurales en la Irlanda rural ayuda a dar una pincelada de colorido con mucha fuerza.

Emilio Utrilla
La vida que hay en el interior de un mercado siempre es sugerente. En este caso, el brillo y el colorido de un puesto de encurtidos en el mercado de Cork nos introducen en la vida cotidiana de la ciudad.

Emilio Utrilla
Los barcos viejos o varados son un tema recurrente a lo largo de mi archivo fotográfico.
No puedo explicar la fascinación que ejercen sobre mí. Siempre que veo un barco herido mi imaginación se dispara hacia las historias cotidianas y extraordinarias que habrá vivido esa "chatarra" y me enternece.
Este barco concretamente lo encontré en Dingle, Irlanda.

Emilio Utrilla
No cabe duda, si tuviera que recordar un icono del tráfico rodado de la Europa húmeda, ese sería un ciclista. La fuerza de la imagen reside en su movimiento.

Emilio Utrilla
La luz intrigante de las ventanas de la azotea crean en sí mismas un misterio. La figura humana aguardando en la calle crea la acción. Es el espectador el que tiene que poner el resto de la historia. Esta imagen está concebida como un relato corto abierto, aspira a ser el germen de la creatividad del espectador.

Emilio Utrilla
Abstracción de luces y sombras.

Emilio Utrilla
Lo que me gusta de esta serie y de esta imagen es precisamente lo que la separa de ser una buena imagen. A primera vista no se sabe qué es. La fotografía está tomada en el interior de una cueva volcánica; Los Jameos del Agua, en Lanzarote. El resultado de contraste y reflejos nos arroja un resultado sorprendente en la riqueza de textura.

Emilio Utrilla
El malecón del puerto de Pont Aven en la Bretaña francesa es otro rincón sugerente para visitar por la noche.

Emilio Utrilla
Una oveja con tacones pintada en una calle de Santacruz de Tenerife sugiere un paisaje urbano en el que lo cotidiano se mezcla con una realidad mágica de fábula cosmopolita. El blanco y negro esquematiza la esencia de la escena.

Emilio Utrilla
Segunda parte de un tríptico. El paisaje fantasmagórico de roca erosionada que encontré en las inmediaciones de Ruesta me sugirió recrear a un personaje que se nos acerca. La serenidad del entorno es contrarrestada por la presencia de la figura humana que se encuentra con el espectador.

Emilio Utrilla
Un paseo por Pirineos en invierno nos regala paisajes cuyas formas nos despiertan tiernos recuerdos de infancia. Las sugerentes curvas de la nieve caída a nuestro alrededor nos introducen en el cuento de la casita de chocolate y nos brinda una montaña de dulce de merengue y nata entre los árboles del bosque.

Emilio Utrilla
Tercera parte de un tríptico. El paisaje fantasmagórico de roca erosionada que encontré en las inmediaciones de Ruesta me sugirió recrear a un personaje que se nos acerca. La serenidad del entorno es contrarrestada por la presencia de la figura humana que se encuentra con el espectador.

Emilio Utrilla
La fotografía se basa únicamente en la fuerza del personaje fotografiado, un auténtico lobo de mar de la península de Dingle, en Irlanda.

Emilio Utrilla
La armonía del agua retirándose sobre la arena de la playa.

Emilio Utrilla
Textura de roca de ceniza volcánica erosionada por el mar.

Emilio Utrilla
Dublín de noche es una ciudad que sorprende. El encanto de sus puentes sobre el río Liffey captó la atención de mi cámara.

Emilio Utrilla
Primera parte de un tríptico. El bosque de columnas que hay en los bajos de la abadía de Saint Michel y sus dimensiones conforman un paisaje sereno aunque oclusivo. El personaje atormentado vagando entre ellos generan una atmósfera que nos transporta a un plano mágico.

Emilio Utrilla
La aviación es otra de mis pasiones. No suelo hacer fotografía desde la pequeña avioneta que piloto, de manera que las fotos las tengo que hacer cuando viajo de pasajero en vuelos comerciales.
Esta es una preciosa puesta de sol con la punta de ala como marco.

Emilio Utrilla
Las escenas cotidianas siempre llaman la atención del viajero.

Emilio Utrilla
La combinación de un paisaje invernal y una estación internacional abandonada incita a disparar una cámara con obturador inquieto.
Los vagones fantasmagóricos abandonados desde hace años en la estación internacional de Canfranc, en el Pirineo aragonés nos cautiva de forma inquietante.

Emilio Utrilla
El interior de la Catedral de Saint Patrick en Dublín es un lugar lleno de reliquias inquietantes. La atmósfera que hay en el interior nos sugiere hacer este retrato con luz tenue a través del agujero de una puerta.

Emilio Utrilla
El baile de las pavesas de una lumbre controlada fascina al objetivo de la cámara, dibujando su danza en la retina del espectador.

Emilio Utrilla
Una tela de araña sirve para captar nuestra atención en Athlone, Irlanda. La escarcha ha quedado igualmente cautivada y nos regala esta composición.

Emilio Utrilla
La imagen es sencilla. De hecho está concebida como una broma de viaje. El personaje humano junto a la estatua que recuerda la figura del druida.

Emilio Utrilla
La fotografía Macro nos muestra que efectivamente hay otros mundos, pero están en este.
Esta afirmación de la realidad fotográfica de Suso Peña anima a buscar con lupa en los paisajes que nos rodean. Esta instantánea está tomada en una playa de arena basáltica negra en Lanzarote.

Emilio Utrilla
Pasear por las calles de una ciudad interesante fuera de la temporada turística siempre proporciona resultados interesantes. En esta ocasión la luna y esas nubes junto con la iluminación de los edificios crean una atmósfera algo inquietante de decorado de película expresionista alemana. El color en la imagen hace que ubiquemos la imágen en nuestros días.

Emilio Utrilla
Tercera parte de un tríptico. El bosque de columnas que hay en los bajos de la abadía de Saint Michel y sus dimensiones conforman un paisaje sereno aunque oclusivo. El personaje atormentado vagando entre ellos generan una atmósfera que nos transporta a un plano mágico.

Emilio Utrilla