Cuando la literatura o el arte abandona su expresión iconográfica, lo hace para encontrar caminos más sugerentes, profundos e inexplorados o metafísicos, que el lenguaje no puede expresar y atrapar en su sintaxis fragmentaria; es entonces cuando el arte se hace símbolo y no idealizado icono; con la esperanza de contactar con su objetivo creativo más profundo y tal vez inimaginado.
Paulino.